Perdimos el tiempo en tonterías, incluso en el adiós nos distrajimos con mariposas que ellas -al contrario que nosotros- no tenían nada que arreglar.
Te perdiste de camino a mi luz,
me perdí de camino a tu culo.
Pero ya no me quieres, pero tu hielo prefiere su invierno mental y este calor solo quiere cerveza a la hora de la cena.
Solo sé que no quiero perderte y si me arrepiento de algo fue de no haberte valorado.
Siempre (fui) tuyo: Agosto.

